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ORACIÓN POR LA PAZ

Nuestra Madre se encuentra en Asís, donde está asistiendo al Encuentro Internacional de Oración por la Paz. Ella nos dice:

 

"Participo en este evento, querido por San Juan Pablo II hace treinta años, en nombre de todo el Instituto. Es una experiencia profundamente significativa por su dimensión ecuménica e interreligiosa, que nos une en la oración y la reflexión sobre la paz propuesta por voces autorizadas.

 

Nuestra Madre se encuentra en Asís, donde está asistiendo al Encuentro Internacional de Oración por la Paz. Ella nos dice:

 

"Participo en este evento, querido por San Juan Pablo II hace treinta años, en nombre de todo el Instituto. Es una experiencia profundamente significativa por su dimensión ecuménica e interreligiosa, que nos une en la oración y la reflexión sobre la paz propuesta por voces autorizadas.

 

En el Angelus del último domingo, 18 de septiembre, el Santo Padre pidió ORACIONES POR LA PAZ de una manera especial el día MARTES 20, en plena comunión con los representantes de varias religiones y culturas presentes en Asís: "Invito a las parroquias, las asociaciones de las iglesias y a cada uno de los fieles de todo el mundo para vivir ese día como un día de oración por la paz. Hoy, más que nunca, necesitamos la paz en esta guerra que está en todas partes en el mundo. ¡Oremos por la paz! Siguiendo el ejemplo de San Francisco, el hombre de la hermandad y mansedumbre, todos estamos llamados a ofrecer al mundo un fuerte testimonio de nuestro compromiso común por la paz y la reconciliación entre los pueblos. Así, el martes 20, estaremos todos unidos en la oración: cada uno tome un tiempo, lo que pueda, para orar por la paz. Todo el mundo unido".

 

Respondiendo con corazón generoso a la invitación del Papa Francisco, les pido a todas ustedes que se unan en oración, también con los jóvenes y los laicos, para invocar el gran don de la paz.

 

Permítanme pedir, a cada una que, además de la oración, haya un compromiso de todas de ser "constructoras de paz", purificando el corazón de todo sentimiento que pueda retardar o impedir que la paz sea una realidad. Es una pequeña gota, pero preciosa, que podemos echar en el gran mar del mundo en este momento tan borrascoso.

 

Pidamos con mucha confianza a María, Reina de la Paz, obtener para toda la familia humana este gran regalo que todos, especialmente las jóvenes y los jóvenes, necesitan para mirar el futuro con esperanza. Siéntanme profundamente unida a ustedes y agradecida por esta cadena de solidaridad espiritual que vamos a expresar con gestos concretos de vida.

 

Las saludo con afecto.

 

Asis, 19 de setiembre 2016

 

Sr. Yvonne Reungoat fma "