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Proyecto Jerusalén

De Capítulo a Capítulo, un Proyecto: Tierra - Historia - Pueblo del Señor Jesús. Jerusalén.

 
“He venido para traerles vida y vida en abundancia” (Jn. 10,10)

“Señor, dónde lo has puesto…María…Maestro…ve y dile a mis hermanos…” 

“a ustedes se les ha concedido…muchos quisieron ver y oír lo que ustedes están viendo y oyendo y no pudieron”

 

Jerusalén: una tierra, tan singular, tan estratégica por su ubicación, con una geografía que es puente,  tan deseada por lo mismo. Una tierra que el Señor elige como diciéndonos que no se buscó un lugar paradisíaco, no; se buscó un lugar especial por la tradición que guarda y por ende en continuos conflictos por ella.  

 

Una historia larga, unos cuatro mil años a la fecha con los datos que se tienen. Cuántas etapas en el proyecto salvífico de Dios, para que podamos entender su voluntad para con su creación, para con todos  y cada uno de nosotros y nosotras…y cuánto le está costando…4,000 años no han sido suficientes…cuánta historia ya hemos vivido cada una, cada uno…el ritmo personal es tan complejo como el de los pueblos…pero recordemos las palabras del Señor: “no tengan miedo hombres…mujeres de poca fe…”

 

Un pueblo, el que el Señor eligió como realidad de encarnación, un pueblo que era un punto muy humano, su Madre era de este pueblo, su familia los parientes de su Madre y Padre putativo eran de allí,  del mismo pueblo.  Pero el Señor los ayudará y nos ayudará a dar el salto hacia el pueblo que Él preparaba: “mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la guardan”.

 

El detenernos a profundizar, para mejor comprender, la Sagrada Escritura y familiarizarnos con la lectura sapiencial de su Palabra, era un punto de llegada de este encuentro. Es para agradecer la ayuda competente y acompañamiento de Sor María Ko y Sor Dulce Hirata, como también de los sacerdotes salesianos y franciscanos. 

 

Caminar por la Tierra que pisó el Señor, rememorar su Historia, su caminar salvífico entre nosotros, reconociendo su gente con sus costumbres. Visitar todos los lugares que la tradición señala como escenarios de las páginas que el Evangelio nos narra y todo el Nuevo Testamento refrenda. Orar, meditar, contemplar, agradecer, admirarse y llenarse de esperanza y gozo en el Señor…hacen del Proyecto Jerusalén una experiecia de retiro itinerante. Su fruto es personal y, sin dudarlo, de gran empuje para la misión que cada una desempeña en sus propias provincias y comunidades educativas.

 

Le hemos pedido a la Madre que la experiencia Proyecto Jerusalén continúe en el próximo sexenio para que muchas FMA puedan realizarla. Gracias infinitas a nuestra Inspectoría, que ya ha donado la posibilidad de esta experiencia a seis hermanas. 

 

Y,  este momento tan doloroso para Tierra Santa y los pueblos que allí viven, nos convoca a una insistente oración por la paz, uniéndonos al llamado del Papa.

 

 

Sor Hilda Benavides, fma.