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Soy amigo de Jesús - encuentro interoratoriano

“Soy amigo de Jesús, quiero y puedo ser santo” es el tema de los encuentros inspectoriales interoratorianos.

“Soy amigo de Jesús, quiero y puedo ser santo” es el tema motivador de los encuentros inspectoriales inter oratorianos (jornadas, retiro, colonia). Es la propuesta que acabamos de vivir en la última jornada inter oratoriana de reflexión realizada en Barrios Altos el 8 de junio. Cierto que el camino viene de mucho tiempo atrás, pues la Comisión de Oratorios ha venido soñando y concretando el encuentro al preparar la secuencia de propuestas para favorecer que los oratorianos comprendan que todos somos llamados a la santidad y que podemos vivirla de un modo sencillo, al estilo salesiano, según Madre Mazzarello, Don Bosco y el testimonio de tantos jóvenes nos lo anuncian.

 

“Regálame”, “La santidad” de Jessica Cabanillas y “Para ser santo” de Jessed han sido los cantos que acompañaron la jornada y que fueron repitiendo en el corazón de los chicos que es posible ser santo. Una escena simpática en la un chico manifiesta que quiere ser santo hace que vendedores parlanchines ofrezcan medios para alcanzarla como los caramelos “santichups” o el jarabe “santoflex”. Luego Domingo y Laura hacen ver al grupo que ellos hacen consistir la santidad en estar siempre alegres. “nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres; que a todo rincón llegue la luz del sol, correr y saltar sin ofender a Dios”.

 

La Eucaristía, es el culmen del primer momento, gracias a la cercanía del P. Rafael, los chicos reafirman cuanto se les ha propuesto. Luego de un rato de recreo bajo la lluvia, cada grupo recibe una reseña de un joven santo, lo comparten en grupo y deben concluir cómo ese joven se hizo santo. Después, cada grupo recibe un paquete de letras grandes con las que deben formar las palabras compartir, amistad, alegría, deberes, ayudar, servicio, santidad, Jesús. Deben ordenar las letras para formar las palabras requeridas y luego relacionarlas para concretar cómo podemos vivir la santidad. Finalmente, Don Bosco y Madre Mazzarello les dicen cuál es la fórmula de la santidad y se la entregan a cada oratoriano en una cápsula de plástico. La infaltable rifa que esperan con ilusión, buenas tardes y de regreso a casa.

 

 

Una jornada feliz, cargada de trabajo, de preparación pero inmensamente feliz al ver cómo los animadores que frecuentan la formación mensual van creciendo en responsabilidad, en capacidad de trabajar en equipo y al constatar la alegría en el rostro de cada criatura. Ciertamente Jesús estará contento y es Él quien va obrando el proceso de crecimiento en cada corazón. A la Comunidad de Barrios Altos que cada año nos acoge, a las Hermanas que estuvieron presentes, a los bienhechores, a los oratorianos, nuestro gracias hecho oración cotidiana en cada Eucaristía.

 

Comisión de Oratorios